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Desabastecimiento de gas en Uzbekistán

| viernes, 27 de enero de 2012 | 19:02

Mientras el Gobierno aumenta las exportaciones a pesar de la caída de la producción, el pueblo uzbeko se queda sin suministro, condenado al frío y a la escasez y carestía de los alimentos.

En pleno invierno, un gran número poblaciones uzbekas de las provincias colindantes con la capital del país, Taskent, han sido desconectadas de la red de gas natural, forzando a sus habitantes al uso de carbón y leña como combustible para su calefacción.


Esta desconexión ha de unirse al hecho de que el cultivo en invernaderos ha sido tradicionalmente el negocio principal y la más importante fuente de ingresos para muchos de los habitantes de la zona. Al haberse quedado sin suministro, los pocos campesinos que pueden costearlo se han cambiado a fuentes energéticas alternativas, más caras, pero la mayoría se han visto forzados, simplemente, a abandonar sus cultivos.

Esta confluencia de factores ha disparado los precios de las verduras en el mercado local: así, el precio de un kilo de pepinos en Taskent ronda los 17.000 Sums Uzbecos, unos 7,12 € al cambio. Otras hortalizas, como el tomate, han experimentado un alza más moderada, con un precio de en torno a 8.000 Sums, 3,35 €, según informa el periodico digital local Uzmetronom.

Para quien no conozca con profundidad la realidad de Uzbekistán, un país que a muchos costará situar en el mapa, es posible tener la impresión de que se trata de un país extremadamente caluroso durante todo el año. Nada más lejos de la realidad: lo cierto es que, aunque la temporada invernal es corta, el frío se hace extremo durante esta época. Tanto en diciembre como en enero, las temperaturas mínimas se situaron en unos -10ºC en Taskent, bajando hasta los -18ºC en el cercano Valle de Fergana.

Estado de uno de los invernaderos de Almazar - A. Benois / Ferghanda
Para elaborar esta noticia, nos hemos trasladado hasta la población de Almazar, en la propia provincia de Tashkent, donde la gran mayoría de la población ha vivido de la agricultura en invernadero, la principal y casi única fuente de ingresos del municipio.

El panorama que se encuentra quien camine por el campo en esta localidad o en cualquier otra en similares circunstancias, no puede ser más desolador. La mayor parte de los invernaderos se encuentran abandonados al clima y a su suerte. "Casi todo el mundo solía cultivar hortalizas usando invernaderos en nuestro pueblo, al no haber otra posibilidad de trabajo o negocio. Teníamos una buena producción, algunos incluso podían exportar a Rusia", declara un campesino de la población.

"El pasado otoño, las autoridades locales nos dieron un aviso de probable desconexión de los suministros de gas natural. El corte fue, finalmente, el 6 de diciembre. No afectó sólo a los invernaderos, sino también a las viviendas, que fueron completamente desconectadas", se queja este mismo agricultor. "Nos estamos helando en casa, los niños se están congelando de frío. La gente usa leña para calentarse y cocinar, pero no todo el mundo puede permitirse el comprarla en cantidades suficientes", termina añadiendo, mientras otros lo corroboran.

El precio de un camión cargado de leña se sitúa en el millón de sums, unos 418 € (algo menos en las tasas de cambio del mercado negro de divisas, ampliamente extendido). Esto apenas cubre las necesidades en calefacción y cocina de un hogar medio. Según informan los propios habitantes, las autoridades uzbekas han prometido reestablecer el suministro en primavera, cuando ya el clima haya vuelto a templarse.

Calentándose alrededor de un horno de leña, los habitantes del lugar debaten sobre su futuro. "La mayoría de los jóvenes ya ha emigrado a Rusia. Quizá todos estemos obligados a abandonar el país, no tenemos otra opción".

Por si la falta de suministro de gas fuera poco problema, también existen carencias en la red eléctrica, ya que ésta sólo abastece a la población durante 4 ó 5 horas al día, en intervalos irregulares.

Además de en la zona de Taskent, existe el mismo problema en las provincias de Samarcanda, Fergana y Andizhon. Los gobiernos locales suelen culpar a la propia población de no pagar las facturas para justificar el corte en el suministro.

En la provincia de Syr-Dara, se enfrentan a un problema idéntico, en diciembre el suministro de gas se cortó por completo, lo que está obligando a la población a invertir en la compra de hornos eléctricos para poder cocinar. "Gracias a Dios, tenemos electricidad la mayor parte del día", declara una mujer de esta provincia.

También pueden recurrir a la electricidad en el área urbana de Taskent, en cuyas áreas residenciales los calentadores eléctricos se convierten en improvisados centros de reunión social.

A lo largo de este invierno, más de 500 empresas y fábricas se verán privadas de conexión a la red de gas natural sólo en la provincia de Taskent, según las instrucciones oficiales emitidas por el Gobierno.

En la otra cara de la moneda, Uzbekistán sigue adelante con sus planes de comenzar a exportar gas natural, del que es productor, a China en abril de 2012. De hecho, el volumen ventas al exterior de este combustible fósil ha aumentado en los últimos años, todo ello a pesar de que la producción se ha reducido, y el Gobierno sigue haciendo frente a sus compromisos de exportación a largo plazo a sus socios estratégicos.

Es a esta dicotomía de aumento en la exportación frente a disminución en la producción a la que el pueblo uzbeko achaca los cortes de suministro, situando la desconexión de la red a la población local como el elemento igualador de la ecuación.

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