Célebre es la frase que Francisco Franco, Caudillo de España y de la Cruzada, Generalísimo de los Ejércitos, como complació en autodenominarse en la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado del 47, pronunció al llevar a efecto esa misma norma en 1969, nombrando como heredero para cuando a Juan Carlos de Borbón: "Para, cuando por ley natural, mi Capitanía llegue a faltaros, lo que inexorablemente tiene que llegar algún día, es aconsejable la decisión que hoy vamos a tomar, que contribuirá en gran manera a que todo quede atado y bien atado para el futuro".
Ese "atado y bien atado" se hizo expresión célebre y quedó en la memoria de los pueblos de España, siendo en muchísimas ocasiones utilizado como ejemplo de las expectativas que el dictador tenía puestas en el Borbón y que, según se nos cuenta, nunca llegaron a cumplirse, gracias al papel, sobre todo, de nuestro rey, que traicionó los Principios del Movimiento que tantas veces jurara mientras afirmaba recibir, en palabras del propio Juan Carlos, "la legitimidad política surgida el 18 de julio de 1936". A continuación desarrollaremos, brevemente, aunque el tema da para escribir varios libros por manos más expertas e ilustradas en la materia que la mía, una revisión crítica de la Transición y de nuestra "Democracia" actual, viendo si efectivamente todo quedó "atado y bien atado" y si fueron las manos del Caudillo u otras las que se encargaron de apretar esos nudos.
Empezaremos rechazando la historiografía convencional señalando que la Transición no comenzó en 1975, sino unos años antes, en 1971 y 1972, cuando, en sendos congresos de la UGT y el PSOE se inició el camino hacia la "descafeinización" de ambos, liderada, ya saben, por un entonces joven Felipe González.
Lo que ocurrió en el XXV Congreso del PSOE y XII en el exilio, celebrado en agosto del 72 en Toulousse, fue, sin paliativos, una traición en toda regla. Supuso que unos jóvenes, los de aquel "grupo de los sevillanos", criados sin más problemas que alguna que otra detención puntual en manifestaciones, tiraran abajo todo el socialismo que venía desde los tiempos de la República y que tuvo que exiliarse en la Guerra Civil, iniciando así un proceso que desembocaría inevitablemente, en el borrado del marxismo como ideología del PSOE en 1979 y la aceptación de la economía de mercado, tras la rabieta de González (borrado en oposición a las bases que, por cierto, recuerda mucho a la "guarrada" que el PSOE hiciera casi 60 años antes cuando la ejecutiva del partido se las vio y se las deseó para no ingresar en la Komintern contradiciendo a lo que repetidamente votaban sus militantes), pasando por la verdadera cimentación del cambio de la ideología, al menos en el terreno de las ejecutivas, que no de la militancia, del PSOE como la de un partido filoburgués, esto es, socialdemócrata, la del Congreso de Suresnes del 74.
Junto con la retirada del socialismo de las políticas de la cúpula socialista hay otro proceso fundamental de debilitamiento de la izquierda, el que tiene lugar en el partido surgido de aquella traición del PSOE a sus bases a cuenta de la Komintern a la que antes nos referimos, y que no es otro que el Partido Comunista.
El principio de toda acción trascendente -única a su modo- requiere del mayor valor y de una seguridad plena. Como el ave imperita que empujada por un instinto desconocido y, a la vez, tan cercano y suyo como su propio ser, extiende sus alas y clama al cielo para que su ruego sea oído por los vientos y los propios dioses que moran en él auspiciando su vuelo, su primera acción trascendente. Cuánta incertidumbre la que rodea este gran paso -el del comienzo- un paso irrevocable que no admite vuelta atrás y que anuncia un nacimiento, un origen -el nuestro. En cierta manera, es la nacencia de cualquier acción la que la marca y la determina, la que delimita y previene lo que será en un futuro. Mas, todo comienzo implica un reorganizarse y una participación de elementos anteriores que permanecían inadvertidos por su estar aparentemente sin estarlo, pero que estaban. Tales elementos fundamentan el comienzo. Y entonces aflora el saber tomar a tiempo el relevo, lo que hoy se conoce como compañerismo. Un trabajar codo con codo sin descanso, apoyándose en un igual cercano y provocando así la reciprocidad misma. Prestar una ayuda desinteresada en el momento más oportuno. Y cuán oportuno es este momento, el de la nacencia.
Ahora bien ¿quién determina si es esta acción digna de ser llamada única o trascendental? ¿quién puede prever lo que tan sólo yace escrito en las tortuosas líneas del destino? Una característica indispensable lo determina: el sacrificio. Algo que se entrega en prenda; la prueba de fuego, lo que garantiza la relevancia de cualquier acción. Y puesto que es un sacrificio se entiende que no es gustoso, sino más bien forzado por el intento humano de alcanzar un bien mayor que supera con creces a ese sacrificio. Y en cierto modo, nos sentimos amparados por esto, por pensar que si se aspira a un bien mayor no importa lo que se sacrifique, siempre que se parta desde el respeto constante al prójimo y a los ideales del resto, pero sobre todo a nuestros propios ideales, pues que seguir una nueva senda implica en algunas ocasiones torcerse, rehacer caminos, estar tentados a cambiar el rumbo, llegando a perder así el centro originario del que en un primer momento se partió. Nunca se ha de perder el norte. Mas cuando esto sucede, todo camino rehecho es un borbotón, una grieta irreparable que señala la falta de constancia y, sobre todo, de coherencia, cualidad que estimamos como nuestra seña de identidad.
Además de esto, para que esta acción sea trascendental ha de poseer algo más que sacrificio: continuidad. Toda acción que perezca y se consuma al poco de su nacimiento es una acción común, que no merece mayor atención. Tales acciones suelen estar constituidas por un patrón de comportamiento, suelen ser impensadas e inesperadas. Por ello duran lo que duran sin dejar huella honda en parte alguna. Ni pueden ni requieren de ser valoradas por la cotidianiedad de su surgimiento, de su incansable ir y venir. Un trasiego que torna a ser anodino en la mayoría de los casos. En cambio, esta nuestra acción trascendental es bien distinta. Es, en primer lugar, una acción pensada y reflexionada que ha requerido de un esfuerzo desmedido y de un mimo constante en pos de la búsqueda de lo sublime, pues que el hecho de escribir, ya dimane de un querer transmitir la más precisa información o de un discurrir más o menos poético, ha de conformar el acercamiento a la verdad, evitando la contaminación de medios o perspectivas partidistas que, a todas luces, aspiran a confundir y no a informar de una manera limpia.
Así pues, pretendemos actuar desde el pensamiento, pues también el pensamiento es, a su manera, acción, tan loable como la que requiere del acto propiamente dicho. Todo acto que se origine desde la razón y la crítica honesta engendra de por sí acción, respuesta ante lo real y cotidiano. Participar del pensamiento para reivindicar o enjuiciar la realidad radical de la que seamos dueños es un acto que puede alcanzar un grado tan efectivo, en algunas ocasiones, como el del acto mismo.
Este periódico, esta nuestra acción trascendental consagrada en los umbrales del nuevo milenio, alberga como único fin un discernimiento más claro, arrojar un poco de luz a lo que bajo las alas de la noche permanece invisible, estático, callado. Que nuestra acción sirva de algo habrá de ser ratificada por el tiempo venidero y por el interés que despertemos entre los lectores que hoy día son cada vez más selectivos y más cautos a la hora de tomar un periódico como referencia única. Evidentemente, no pretendemos consolidarnos como el único medio posible, mas por ser quienes somos, sí afirmamos que nuestra voz habrá de ser -cuanto menos- singular, diferente.
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No soy yo, precisamente, amigo de las fechas institucionalizadas para conmemorar tal o cual cosa que luego olvidamos a lo largo del año, pero, sin embargo, admito la utilidad de señalar días reivindicativos acerca de los problemas de nuestra sociedad.
Bien sabido de todos es que hoy, 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer, ese al que algunos, por qué no, añaden el epíteto de Trabajadora. Y con motivo de tal efeméride, una vez hecha la puntualización con la que he querido comenzar este artículo, quisiera poner por escrito mi opinión acerca de la situación de la mujer en la sociedad, sincrónica y diacrónicamente.
Muchos creeran que las sociedades humanas más primitivas eran eminentemente machistas, por decirlo así, aunque aceptemos que tal calificativo no sea propio, y que ello ha continuado siendo así hasta la época contemporánea, cuando se ha iniciado un proceso que ojalá nos lleve a la plena igualdad y a convertir a la discriminación por razones de sexo (que no género, categoría sólo aplicable a las palabras) en una cuestión del pasado remoto como puede ser hoy por hoy la esclavitud abierta y reconocida.
Sin embargo, sabemos que esto no fue así, y que, de hecho, en el sustrato de nuestro continente lo que se encuentra es una sociedad matriarcal, dueña y señora de lo que la genial Maritja Gimbutas denominó la Vieja Europa de la Edad del Bronce. Unas sociedades que se agrupaban en torno a la figura de la mujer y madre calcando su culto hacia deidades femeninas asociadas a la madre tierra fértil.
Fueron los tiempos de la diosa momentos de esplendor insospechado para nuestra Europa, del que sólo ahora, gracias a la labor de investigadores como la Doctora Vázquez Hoys, empezamos a saber algo, las punta del iceberg, en contraposición a la rancia y reaccionaria historiografía anquilosada en los escrito en los libros como única y verdadera fuente de conocimiento.
Estos tiempos (cuyo máximo exponente, al menos en fama, fue la civilización minoica) acabaron con la llegada de los indoeuropeos, a cuyos elementos patriarcales se sumó, más tarde, el machismo semita, dando lugar a una, permítaseme la expresión, preeminencia de lo fálico tan rotunda y contundente que nadie osó ponerla en duda durante cerca de tres milenios.
Y es ahí donde hay que reconocer a las primeras pioneras del movimiento sufragista su valentía, su coherencia y su entrega con una causa que no puede ser más justa: la de la igualdad. A ellas y, por supuesto, a todas las que las han seguido y que, al menos en el derecho a voto, han conseguido su objetivo en casi todo el mundo, aunque queden países, como la monarquía absolutista "amiga" de Arabia Saudí, en que las mujeres sean poco más que propiedades del hombre.
Llegamos, pues, tras este brevísimo y somero repaso, a la actualidad, en la que la igualdad de la mujer, aun en sociedades que se venden como avanzadas y del "primer mundo", como es el caso de la nuestra, la mujer sigue estando claramente discriminada frente al hombre. Y no lo digo yo, lo dicen los datos, esos que ya se han repetido varias veces en los últimos telediarios sobre la desigualdad salarial o la ocupación de puestos de responsabilidad por parte de mujeres con los que yo ahora no quiero atosigarle.
Simplemente le invitaré a que hga el sano ejercicio de preguntarse lo siguiente: ¿cuántas mujeres han sido, a lo largo de nuestra autodenominada democracia, candidatas a ocupar Moncloa teniendo posibilidades de ser electas? ¿Cuántas mujeres ve usted hablando en los medios como portavoz de la patronal, de una empresa, de un sindicato? Creo que reflexionar acerca de ello es un ejercicio sano y positivo.
Combatir las desigualdades, no sólo las que hay entre hombres y mujeres, aunque sean las que hoy nos ocupan, sino entre personas por cualquier razón relativa a cómo, dónde, cuándo, en qué circunstancias y de quién hayan nacido, es el mayor ejercicio de Justicia, con mayúscula, que puede hacerse. Y en el caso de la discriminación sexista es, por desgracia y como hemos dicho, más que necesario.
Por eso invito a todos a que hoy hagamos un ejercicio de lucha en favor de la igualdad entre hombres y mujeres, piedra angular de la igualdad social, acudiendo a las manifestaciones que se han convocado a lo largo de todo el mundo. Aunque sea sólo por puro egoísmo: ¿cuántas mujeres con talento sobresaliente se están perdiendo en el mundo para desgracia de nuestro progreso y desarrollo a causa de una discriminación infundada? Piénsenlo.
Y ojalá pronto, muy pronto, podamos concluir este camino que algunas luchadoras iniciaron ya hace casi dos siglos.
Los acontecimientos que sacuden la ciudad de Valencia son de vergüenza nacional. Los alumnos del I.E.S. Lluis Vives se manifestaron esta semana ante los recortes impuestos por la Generalitat Valenciana que perjudican el desarrollo de sus actividades escolares privándoles de infraestructuras, material e incluso calefacción. Son casi 500 los colegios en la misma situación que están próximos a cerrar; los impagos al sistema de educación pública rozan los 60 millones de euros.
¿Respuesta de los chavales del Lluis Vives? Salir a la calle, manifestarse junto a padres y profesores por una educación digna. Sí, cortan el tráfico, pero el gobierno ha cortado su derecho a la educación con una desfachatez y una desvergüenza que asusta.
El cuerpo nacional de policía no puede caer más bajo.
Tú, que mañana saldrás a la calle tras una placa; me da igual quién te dé órdenes, me da igual quién sea tu jefe, a qué clase de presión estés sometido, cuáles sean tus condiciones de trabajo, qué clase de gobierno maneje tus cuerdas.
Amedrentar, insultar y agredir a un menor de edad es despreciable, y si llevas tu uniforme de policía puesto mientras lo haces, eres un cabrón; arrastrar del pelo a una niña de 14 años es ser un cabrón, gritar "pero si ni siquiera tienes cuerpo de puta" a otra cría de 13, es ser un cabrón, llevar a rastras a un chaval de 17 años mientras lo sujetas por el cuello es ser un cabrón.
Son NIÑOS que piden PODER ESTUDIAR. ¿Qué mierda de Estado de Derecho es este? ¿Dónde está la libertad de expresión?
La represión no cabe en las aulas, ni en las calles. Vosotros, la policía que debe velar por la seguridad ciudadana, vosotros habéis golpeado a nuestros hijos, hermanos, sobrinos sin que os tiemble el pulso y bajo el amparo de un gobierno fascista que está rematando España convirtiéndola en un agujero corrupto del que todos estamos deseando salir, no tenéis humanidad, no tenéis honor.
La lección que esos críos nos están dando a todos es impagable, y vosotros lo agradecéis maltratándoles ante sus padres. No sois más que unos perros de presa azuzados contra el más débil
Si todo vale, todo vale. Cuando le abres la cabeza a una chica que lucha por su educación, no esperes que tu uniforme te proteja de sus padres, ni de los que vamos detrás. Y mañana volveremos a la calle.
El ministro alemán de Economía, Philip Rösler, ha señalado que Grecia solo ha dado el primer paso formal para su rescate con la aprobación de las medidas.
El acuerdo parlamentario es solo "la condición necesaria", dijo Rösler al matinal de la cadenas públicas ARD y ZDF, y comentó que "lo decisivo" es la aplicación de las reformas aprobadas.
Solo si la troika formada por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo certifican que esas reformas se llevan a cabo podrá considerarse que la situación en Grecia comienza a cambiar, añadió.
Además advirtió de que no será hasta entonces cuando el Bundestag, el Parlamento alemán, aborde las nuevas ayudas a Grecia y, llegado el caso, dé su aprobación al segundo paquete de rescate.
Atenas despertó este lunes bajo una ligera y triste llovizna que parecía lamentar los destrozos causados el domingo durante los violentos disturbios, producidos tras la multitudinaria manifestación que cristalizó el descontento popular por la aprobación del acuerdo con la
troika.Por las cenizas a las que quedaron reducidos numerosos edificios se adivinaba la creciente rabia que producen entre los griegos los recortes y un acuerdo aprobado por el parlamento sin prestar oído al pueblo (el 79% de los griegos lo rechazan, según las encuestas).
Una ira que no se veía en Atenas desde hace años, concretamente tres: cuando el asesinato del joven Alexis Grigorópulos a manos de la policía desembocó en una violenta revuelta juvenil.
"Por desgracia parece que estamos reviviendo lo que pasó hace unos años", se lamentó el alcalde de Atenas, Yorgos Kaminis, en declaraciones al canal Mega.
Especialmente en las avenidas que comunican las céntricas plazas de Sintagma y Omonia el panorama asemejaba la resaca de un bombardeo: verjas metálicas retorcidas por el fuego, cristales rotos, tejados derrumbados y negocios saqueados.
Según los datos de los medios griegos, 48 edificios ardieron total o parcialmente, entre sedes bancarias, grandes tiendas y arcadas comerciales.
La pérdida más sentida es probablemente la del cine Attikon (1881), situado en un bello edificio neoclásico, que ardió durante horas alimentado por los cócteles molotov y el material inflamable de las butacas y los viejos rollos de películas.
Unos 150 negocios vieron también sus productos saqueados. A pesar de la situación económica crítica, el Ayuntamiento de Atenas prometió a los comerciantes ayuda para reparar los desperfectos.Más de un centenar de personas resultaron heridas, de ellas la mitad policías, y se practicaron 130 detenciones, de acuerdo a datos de la policía.
Ελλάδα, η γη που πραγματική δημοκρατία είδε γεννηθεί, σπασμένο είναι. Άλλη μια φορά τράπεζες τράπεζες και η πολιτική σκουπίδια της ευρωπης, (γαλλικά και γερμανικά, ιδιαίτερα) προκαλεί την καταστροφή μιας ευγενικής άνθρωποι τώρα που παλεύει στους δρόμους της Αθήνας για τα στοιχειώδη δικαιώματά.
Μια χώρα τη δική μας πολύ παρόμοια, με τη διαφορά ότι οι Έλληνες ΔΕΝ το θάρρος έχουν ώστε να βγείτε και να σταθούν στο ύψος των καταχρήσεων της κυβέρνησής του, άσχετα με το τι. Θέλω εκρήγνυται ελληνική βόμβα στην Ισπανία, με όλες τις υποχρέωση αυτή.
Μην ψάχνετε για σχετικά με τηλεόραση πληροφορίες, κανείς δεν θα πει τίποτα γι 'αυτό τον εμφύλιο πόλεμο. Δεν έχει σημασία ότι ο κόσμος ξέρει, αλλά το Internet δεν θα σκάσε, εγώ δεν θα σκάσε.
ΕΠΑΝΑΣΤΑΣΗ δεν έχουν γίνει ΤΗΛΕΟΠΤΙΚΟ.
(
Grecia, la tierra que vió nacer la democracia real, se ha roto. Una vez más, los bancos y la basura política europea (francesa y alemana concretamente) causan la destrucción de un pueblo noble que ahora mismo está luchando en las calles de Atenas por sus derechos fundamentales.
Un país muy similar al nuestro, salvo que los griegos SÍ tienen los cojones suficientes para salir y hacer frente a los abusos de su gobierno cueste lo que cueste. Ojalá la bomba griega explote en España, con todas sus consecuencias.
No busques información en las noticias; nadie dirá nada sobre esta auténtica guerra civil, no interesa que el mundo lo sepa. Pero internet no se calla, yo no me callo.
La REVOLUCIÓN no está siendo TELEVISADA.)
Esta vez escribo en griego, un griego moderno pobre de estudiante de segundo de filología clásica, como muestra de respeto al pueblo griego que ahora mismo pasa sus horas más duras en las calles de todo el país por culpa de la codicia política y financiera.
La cuna de la democracia destruída por los mercados.